Habría que empezar por reflexionar un poco sobre las relaciones del artista con el medio, sobre cómo es la relación de los artistas con el arte mismo, con su identidad personal, con su identidad social, con las relaciones de producción, con la tecnología, con los mercados internacionales. Todas estas son características o rasgos importantes de reflexionar en un foro como éste. Se dan una serie de problemas típicos. Uno muy importante, creo yo, es la confusión del quehacer artístico con lo que yo llamo “los espejismos comerciales”, o sea, todo lo que propone la gran industria del arte en estos momentos, en donde se confunde lo que es arte con lo que es producción para consumo. Esto tiene que ver muchísimo con los sponsor. En la medida en que los artistas están, de alguna manera, determinados por esas entidades comerciales, el arte que puede surgir de un contexto como el costarricense no puede ser sino, en general, bastante chato, con poco perfil o con un perfil definido directamente por las empresas que financian esas producciones. Se empiezan a generar problemas como el de la reproducción de esquemas ya probados por los mercados y la industria artística; se da una subvaloración de la originalidad pues la gente no produce en función de lo que quiere expresar o de lo que le nace sino de lo que va a ser colocable en el mercado, lo que va a ser vendible, buscando el “nicho” en el mercado.

Esto se da en un contexto en el que hay poca conciencia de las raíces culturales como fuente, como materia prima para la producción artística; ese parece ser un problema estructural del país, que tiene muchas razones históricas y políticas. Lógicamente, hay pocas oportunidades de trabajo en un medio saturado por lo internacional; en la música ese es un problema fundamental. Existe una gran cantidad de músicos en este país; en las ultimas generaciones éstos son tremendamente buenos, eficientes, bien formados, con muy pocas oportunidades de trabajo (artístico, porque comercial sí hay) en un medio saturado por la música comercial y, además, en los últimos tiempos, con el proceso de globalización, saturado también por los músicos internacionales, lo cual empieza a producir un menoscabo en lo que es la identidad y la expresión del músico nacional.

Por otra parte, el artista, especialmente el músico, tiene poca disciplina personal y poca conciencia organizativa, lo cual es un punto débil en lo que se refiere a cómo enfrentar de una manera diferente los retos que genera la sociedad actual, tomando en cuenta que ni siquiera hay capacidad organizativa. Hay, además, poca experiencia en producción artística y en organización del trabajo, en relación con la tecnología moderna aplicada a las artes; eso quiere decir que es difícil llevarle el pulso a la tecnología que surge (en música eso es fundamental, el sonido que se está produciendo en las metrópolis o en las grandes ciudades del mundo muchas veces es difícil de alcanzar y si se alcanza es a un precio muy alto, lo cual no es posible para muchos músicos).

 

Hay pocas posibilidades, por muchas razones, de entrar en el mercado internacional. Por causas puramente de mercado, pero también por una razón que tiene que ver de nuevo con la identidad cultural del músico en Costa Rica. Para poder ofrecer algo diferente y original hay que hacer algo diferente y original, y si seguimos siendo sólo reproductores de esquemas, obviamente vamos a salir al mercado internacional llevando cosas que ya se oyeron, que ya son conocidas y que, de repente, ya estaban hechas.

Todo esto tiene algunas consecuencias. En general tenemos un arte sin perfil, con identidad confusa o pobre, un arte comercializado, y se produce frustración y desencanto en el medio artístico, se produce la emigración, la subutilización del talento. Todo esto no quiere decir que no hay talento o que no hay formación, sino que hay toda una estructura adversa que tergiversa, que confunde, que distorsiona el trabajo y la expresión pura del artista.

Me atrevo a señalar algunas posibles salidas, algunas cosas que sería interesante que se lograran. En primer lugar, me parece que la organización de los artistas es fundamental, pues no se puede enfrentar nada de manera individual; desgraciadamente el medio costarricense provoca la individualización porque cada uno anda buscando el favor de alguien en el Ministerio de Cultura o en una empresa comercial; cada uno busca su acomodo y eso deteriora la conciencia organizativa de los artistas. Sigue habiendo, por otra parte, una gran ausencia de políticas culturales que favorezcan la producción nacional. Sería interesante, también, crear conciencia en los medios de comunicación; tal vez sería bueno establecer encuentros entre artistas y los medios de comunicación para que entiendan lo que se está haciendo acá, y que los periodistas no lleguen a entrevistar solamente cuando salió un espectáculo, cuando ya vieron todo armado y montado, sin profundizar en lo que se está haciendo, sin entender realmente la producción artística nacional. Otra cosa urgente es la revisión de leyes que afecten la producción artística, ya que hay leyes que son buenas y que son interesantes, pero su violación es pan de todos los días; habría que revisarlas y hacer cumplir ciertas leyes que favorecen la producción artística nacional. Luego, la formación de cuadros en campos fundamentales; en Costa Rica se siguen haciendo una serie de actividades, ligadas a la producción artística, de manera totalmente artesanal, espontánea, equivocada; formación en el campo de la ética para los artistas sería importantísima, para que entiendan de qué se trata todo esto; sociología del arte, para entender qué significa el arte o la producción artística en la sociedad; es necesaria la formación, o la generación de conciencia, sobre la identidad cultural; es necesario el conocimiento de técnicas de mercado artístico para entender de qué se trata porque estamos en una lucha entre lo que es hacer arte y lo que es vender arte y, si uno va a vender el arte, por lo menos entender cómo funciona la cosa y vender el arte de una manera más digna; son importantes los conocimientos sobre técnicas de organización del trabajo y sobre producción artística.

Hay un problema general del país: el complejo de inferioridad, que genera un montón de problemas en torno a lo que es creer en la producción nacional, en algo original de este país; y uno se asusta, se asombra de cómo el mismo trabajo que uno hace acá expuesto en foros internacionales tiene una recepción muy diferente. Si uno partiera de la aprobación y del apoyo de las instancias oficiales nacionales y de los medios de comunicación, uno se hubiera retirado hace tiempo y estaría haciendo otra cosa. En Costa Rica hacer arte con cierta honestidad y con cierta dignidad es un trabajo de gente cabeza dura y de mucha perseverancia.

* Transcripción de su participación en la mesa redonda Aportes de los artistas a una agenda nacional de cultura (24 de julio de 1996) en el foro La voz de los artistas al final del milenio, organizado por el Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (CIDEA) de la Universidad Nacional.

** Músico; integrante del grupo musical Cantoamerica. Trabaja en la Universidad Estatal a Distancia (UNED).